16/11/13

LA EXPERIENCIA DE ANDRÉS.

Chile, dedicado a Fabián...




Lo abracé contra mí con fuerza y besé su cuello. Él levantó la cola y me tomó por la cintura. Súbitos espasmos de mi pene le dejaban toda mi leche caliente en su interior, a la vez que él apretaba suavemente su ano aprisionándome, y largos chorros de su semen fueron a parar al mueble de madera vetada en el que estaba afirmado. Fue un orgasmo interminable, llegamos juntos al clímax, pero Andrés seguía aprisionado mi verga con su esfínter. Un suspiro ahogado salió de su pecho y comencé a sacárselo suavemente, embarrando las últimas gotas de mi esperma en su raja y sus dulces nalgas. Agotado, me tire hacia atrás cayendo a la cama. Él hizo lo mismo y se tendió boca arriba al lado mío.
—Wow, Andresito, si que tienes lo tuyo, eh?!!!, no sólo tienes buenas nalgas, sino que también las sabes usar…y estás bien equipado, tienes buen paquete. ¿Nunca te ha tocado culearte a un cliente?
—Prefiero que me cojan —me respondió después de pensar un rato —además que siempre me han dado por el culo…desde chico…
—Realmente dudo que tengas 18, que edad tienes realmente…
—Voy a cumplirlos pronto…como dentro de 2 años— Y comenzó a reír mientras se desperezaba a mi lado— Pero eso qué te importa,  lo que importa es que me gustó y a ti parece que también te gustó la cogida que me diste…
—Me encantó y me sorprendió, porque con esa carita de niño bueno que tienes nadie sospecharía que eres tremendo puto…
Andrés era realmente un chico de bonitas facciones: piel blanca y sus mejillas muy rosadas, ojos verdes y pestañas largas y oscuras. Sus cejas tupidas y su cabello castaño claro semi-rizado que usaba bien corto, un cuello fuerte, al igual que sus brazos, ancho de espalda y piernas gruesas con muy poco vello. Y sus nalgas, redondas y excelentemente bien formadas, fuertes, como de futbolista, un pene grande y abundante vello púbico muy rizado. Bonitos pectorales y unas tetillas que sabían deliciosas de mamar…Andresito podría, genéticamente, pasar como hijo de buena familia.
—La paso bien, conozco gente y lugares, hago lo que me gusta y además gano dinero—me dijo con un dejo de soltura— además, los tipos como tú siempre después me buscan…
—Yo te llevaría conmigo, te haría mi putito personal…
— ¿Y tienes suficiente dinero para eso?
— ¿Y si tú encontraras a alguien que realmente te quisiera de verdad, dejarías de ser puto?
Cruzó sus manos sobre su pecho y tomo aire profundamente, como pensando en qué realmente sucedería, sin duda el vivía el momento y no pensaba en qué sucedería mañana, o cuando él perdiera su encantadora juventud.
—Mi familia siempre fue pobre, mi papá un  borracho que nos hacia trabajar para él poder tener alcohol para beber. Cuando no llegábamos con dinero, nos pegaba y nos hacia dormir en la calle. Dejé la escuela a los 12 años y me puse a trabajar: limpiaba vidrios en un cruce, cortaba el pasto de algunas casas y hacia cualquier cosa por tener mi dinero.
En una oportunidad, le pedí unas monedas a un tipo, pensé que me las daría, porque su auto era de esos carísimos, pero me dijo que el dinero había que ganárselo y me propuso que le fuera a arreglar el jardín. Me subí y me fui con él. Pero vivía en un edificio de departamentos, cuando entramos, me ofreció tequila, bebí un vaso, total no era la primera vez que consumía alcohol, pero luego trajo un cigarrillo de marihuana…lo encendió y me dio que fumara…Bueno, no era la primera vez que fumaba, ya sabia qué era…en la calle se aprenden muchas cosas…
— ¿Y, qué me quieres decir con eso? ¿Quieres fumar ahora?, pues te advierto que yo no tengo…
—Si quisiera habría traído, prefiero cuando se hace de común acuerdo…—continuó— Después de tomar unos tres vasos, ya estaba mareado y un poco eufórico, entonces el tipo me llevó al dormitorio y se desnudó, tenía una verga descomunal—hizo un gesto con las manos—me desnudó y me puso boca abajo en la cama. Se subió y de una me mandó ese tremendo cipote hasta los pelos, empezó a bombear y se fue adentro, no me dolió, sino que sentí cuando acababa adentro y se refregaba sobre mi espalda. Cuando me descorchó me dijo: “Perra…te partí el culo, me dejaste la verga con sangre… yo quería sacarte mierda, porqué no me dijiste que nunca te la habían hecho por el culo…” Yo medio mareado me asusté, pero le dije: “Tú fuiste el primero, y por eso me tienes que pagar…” “Claro que te voy a pagar, putita, si lo gozaste, y te movías rico, pero antes te voy a culear de nuevo…” Al final, me dio cien mil pesos…
Cuando llegué a la casa, le entregué parte de esa plata a mi mamá, que partió a comprarle alcohol al viejo… cuando se me empezó a pasar el efecto de la tranca, me empezó a arder el culo, pero me acosté y no dije nada…



Al otro día, me despertaron los gritos de mi mamá al descubrir en mi pantalón el resto del dinero y mis calzoncillos con sangre…antes de preguntar qué me había pasado, me acusó a mi papá y este me echó de la casa…
Caminé sin rumbo y me fui después al edificio del viejo, esperé hasta que llegó, pero iba acompañado de otro muchacho. Al verme, sonrió y me dijo: “Volviste perrita, pero ahora no te voy a satisfacer, traje otro amiguito…” no podía pedirle dinero, pues el día anterior me dio una buena cantidad, pero en venganza, pateé y quebré el foco trasero del auto…me persiguió pero fui más rápido…
Me quedé en la calle, hasta que un auto me hizo luces, me acerqué y un hombre me ofreció si quería dinero…entendí la propuesta y me subí. Anduvo un poco y se estacionó en un lugar oscuro, abrió su bragueta y sacó su pene, tomó mi cabeza y me obligó a mamársela. Asqueroso, me dio asco porque sabía mal y olía mal, pero me obligó a tragarme todo cuando acabó. Al final me dio unos billetes, que me sirvieron para comprar unos cigarrillos y otras cosas…Ahí me di cuenta que podía ganar dinero satisfaciendo hombres…
No me iba mal, no volví nunca más a la casa. Tenía mis clientes y el dinero no me faltaba. Pero un día, me agarró la poli y me mandaron a una correccional. Ahí si que la pasé mal, peor que en la casa, los chicos mayores todos me hacían de nalgas, y aprendí que con dolor no es placentero, así que me dedique también a complacerlos. Y a los guardias y varios de los monitores que nos cuidaban. Pasé hambre, y varias veces cambiaba mamadas por comida a los guardias. En una oportunidad, me porté mal según los guardias y uno me llevó a las duchas, después que me bañe, me pilló desnudo y saco su pija y me obligó a mamársela. Luego llegó otro y lejos de asombrarse con lo que estaba ocurriendo, sacó también la suya y tuve una función doble, porque mientras uno me culeaba al otro se la chupaba y después se cambiaban hasta que acabaron, uno por mi boca y el otro adentro mío…Varias veces se repitió eso, hasta que logré escaparme.
—O sea, has estado con dos hombres??
— ¡Je…! , hasta con cinco activos juntos… y quedan todos contentitos…
—Sí que eres una puta…ahora me calentaste de nuevo, así que ponte que te voy a dar de nuevo…Total, para eso te estoy pagando…
Andresito giró y se puso de rodillas en la orilla de la cama, con su pecho apoyado en esta y con sus manos tomó sus nalgas y las abrió, dejando ver un culito rosado de joven, de esos que se penetran con dificultad…
Tomé mi prepucio y lo corrí hasta atrás, para dejar bien despejado el glande, lo froté sobre su rajita hasta encontrar ese hoyito que Andrés apretaba a voluntad, y comencé a penetrarlo suavemente, hasta que mis bolas tocaron las de él…









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