La Entrevista de Trabajo…
Cuando crucé la mirada con él, supe de inmediato lo que podría suceder después, más aún cuando las cosquillas en el abdomen avisan que la persona que tienes en frente es especial. Su mirada profunda, su piel morena y su corte de cabello perfecto, sus piernas musculosas en sus ajustados jeans y su caminar, cautivaba a todos los que le veían con su varonil estampa…
Entré al edificio y
me dirigí al ascensor. Cuando entré, me percaté por el espejo que estaba justo
detrás de mí… su mirada tras sus oscuras gafas me logró poner nervioso… Más que
eso, su aroma, su cercanía, lograba que aquel cosquilleo indesmentible en mi
entrepierna me indicaba que mi miembro estaba echando su líquido transparente y
oloroso de macho.
Uf! Qué trance! Justo
ahora que voy a una importante entrevista y mi verga se pone dura!!! Traté de
cubrirme con la carpeta que llevaba… mi erección era demasiado notoria…
Todo se normalizó,
producto tal vez de los nervios de la postulación a ese nuevo trabajo, pero
creo que los que pasaban a mi alrededor, percibían que mi verga había secretado
liquido masculino, me sentía observado, un tanto incomodo, mas al acomodarme el
bulto y que se notaba mucho mas grande.
Cuando terminó la
entrevista, me quedé unos minutos y solicité a la secretaria si me mostraba
donde estaba el excusado, ella amablemente me indicó la puerta casi frente a
mi…
Oriné y al momento
de jalar mi prepucio hacia atrás, el glande estaba hinchado y completamente
húmedo, y un largo hilo transparente escurrió sin cortarse hasta el inodoro…
nuevamente aquellos cosquilleos en mi abdomen y quise descargarme, pero no era
adecuado! Sólo me limpié y me retiré del lugar, con la esperanza de que fuera
el elegido para el puesto de trabajo.
Me dirigí al
ascensor. Al abrirse las puertas, un escalofrío me recorrió entero y nuevamente
sentí en mi entrepìerna aquello que me indicaba que mi verga nuevamente quería
despertar… y el motivo era que ese hombre joven, atractivo, olor a macho,
estaba dentro, como si me estuviera esperando…
Entré, pero esta
vez, no me valí del espejo del cubo para mirarlo, sino que me quedé fijamente
observándolo, y él hizo lo mismo, parece que el tiempo se había detenido. Sentí
ganas de acercarme a él y besarlo, desnudarlo, lamer todo ese cuerpo bien formado
y duro, tocar esas nalgas redondas y turgentes y hacerlo mío, revolcarme
desnudo con él hasta el éxtasis… Y parece que el hombre me leía los
pensamientos, su mano acomodó su paquete, que también se había erectado
notoriamente en sus ajustados pantalones, y yo sin recato, me abrí la chaqueta
para mostrarle la enorme erección que él había provocado.
Como si todo
hubiese estado planeado, él presionó el botón del ascensor y un par de pisos
mas abajo la puerta se abrió, el bajó y me miró, sin duda invitándome a que lo
siguiera…
Caminamos hasta las
escaleras de emergencia, sin hacer nada extraño, conscientes de que en los
edificios las cámaras de seguridad están en cualquier parte…
Entramos, él miro
hacia abajo y luego hacia arriba, cerciorándose que nadie venía, era como si
conociera aquel edificio de memoria…
Se volvió hasta mi,
y acercándose casi hasta tocar mis labios con los suyos, su mano se posó en mi
paquete, tanteando, tocando, presionando como si quisiera saber de que porte
era…
—Te gusta papi???—
me susurró con la voz mas sensual que había escuchado antes, pude sentir el
calor de su aliento dentro de mi boca, y el calor de su cuerpo cada vez mas
cerca…
—…OOOooohhh…
SIIIiii… — fue mi respuesta también en un susurro, cerrando mis ojos esperando
que su boca se juntara con la mía y me diera ese deseado beso… Pero sus manos
hábilmente bajaron mi cremallera e introduciéndose dentro de mi pantalón y
calzoncillo, liberaron mi miembro que estaba erecto, caliente, grueso y húmedo…
Me lo jaló un poco, y esa sensación de que una mano que no es tuya te toque, es
indescriptible, inconfesable…
Pero eso no era
todo, ya que de esperar ese beso que no llegó, abrí los ojos, y él me miraba
fijamente, como un león, casi hipnótico… Lentamente se arrodilló frente a mi, y
tomándome de las caderas entreabrió los labios, y ese beso que esperaba en mi
boca, llegó en mi verga… sus labios húmedos, su lengua áspera se fueron
apoderando de mi miembro, haciendo presión, absorbiendo cada gota de mi precum,
e introduciendo mi pija en su boca hasta tocar sus labios con mi pantalón…
Atiné a tomarlo por la cabeza y acariciarlo, no fue necesario indicarle la
presión que debía ejercer en mi verga… él lo sabía perfectamente, y su lengua
era profesional para dar placer a una pija de macho…
Qué sensación! Qué
delicia sentía! Era el mejor sexo oral que me habían practicado jamás!...
Y me hubiese
quedado con mi verga en su boca por una hora, pero el lugar no era seguro, y él
se apuraba en el movimiento con su boca, y succionaba tan fuerte que a veces me
parecía que quería quedarse con mi verga…
No resistí, y sin
avisarle que me venía, lancé el primer chorro de mi semen en su boca, él lo
sintió y abrió su boca para que terminara de descargarme… Cinco… Seis chorros
le llenaron su boca, y su lengua se movía y degustaba mi leche con pasión… tomó
mi pija con su mano, y se aseguró de que había sorbido la ultima gota de semen
de mi pija, me lengüeteó hasta dejarme completamente limpio y mi verga
relajada…
Él solo se limpió
la boca con la mano, y mientras guardaba mi verga dentro de mis calzoncillos se
acercó nuevamente a mi boca, pero esta vez sentí un poco de repulsión si me
besaba, de sentir mi propio semen… Pero no lo hizo… solo respiro en mi boca y
con la misma sensual voz de macho me dijo suavemente:
—…Qué rico que
estás papito… Ojalá te quedes trabajando aquí…— y diciendo eso, me miró, sonrió
y se fue…
A la semana
siguiente, supe que aquel macho atractivo y caliente a más no poder, era el
hijo del jefe de personal, aquel que me había tomado la entrevista y que a los
pocos días de ese suceso, me llamó para decirme que me había ganado el trabajo…
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